DÍA 1:
El anterior jueves bien tempranito partí hacia Almoradí - situado en la provincia de Alicante- para asistir a un Congreso en el que había depositado muchas expectativas. A grandes rasgos se han visto satisfechas. El educador social Abraham Fernández Murcia, ha hecho un buen trabajo.
Primero, porque no tiene que ser sencillo reunir a ponentes de tanta calidad en un Congreso que no buscaba ningún ánimo de lucro ( celebro el carácter altruista de los profesionales que participaron y la admirable iniciativa de Abraham).
Segundo, porque sé por experiencia lo agotador que es organizar cualquier evento para tantísima gente ( fuimos más de doscientos ) y conseguir que todo funcione como estaba planeado.
Y sobre todo, porque mantuvo estupendamente el tipo ante algunas muestras de mala educación de muchos de los asistentes. No creo que en sucesivas actividades de este tipo se les ocurra volver a tener el detalle de regalar a los participantes una bolsa de plástico con el material del Congreso, y unos cuantos caramelitos. Reconozco que estuve a punto de salirme de mis casillas. El ruido de las bolsas arrugándose era desesperante. Ya sabéis, bolsas de tela no contaminantes para la próxima vez.
Me quedé bastante desilusionada al ver la falta de respeto de algunas personas. Murmullos, móviles sonando, gente que se levantaba contínuamente y un notable absentismo en la última tarde. No entiendo porque la gente acude a actividades que parece que no le interesan, incordiando a aquellos que venimos desde otra ciudad para aprender y escuchar.
La tarde del jueves comenzó con el “Análisis histórico-funcional sobre menores infractores, juventud y violencia” a manos de D. José Conrado Moya. Nos habló sobre la evolución legal en materia de menores hasta llegar a la L.O 5/2000 reguladora de la Responsabilidad Penal de Menores modificada por la L.O 8/2006. Esta Ley tiene un corte mixto basado en la prevención antes de la represión, la diversidad de medidas y el uso de la mediación como alternativa a los Tribunales, pues muchas veces los procedimientos judiciales estigmatizan de por vida a los menores.
El Sr Conrado recalcó el papel del Equipo Técnico - formado por profesionales como educadores sociales o psicólogos-juega un papel importantísimo. Elaboran un Informe sobre la situación psicológica, educativa y familiar del menor, así como sobre su entorno social. El equipo técnico puede también proponer una intervención socio-educativa sobre el menor y de igual modo, el equipo técnico informará, si lo considera conveniente y en interés del menor, sobre la posibilidad de que éste efectúe una actividad reparadora o de conciliación con la víctima.
La segunda intervención que quiero reseñar y que reconozco, me cautivó de sobremanera, fue la de la Psicoterapeuta Dª Inmaculada Carrilero, que nos habló sobre una temática apasionante: “Adolescencia difícil: una visión sistémica”. La psicóloga especialista en terapia familiar capto la atención de toda la sala atrapándonos con su sensibilidad y sus extensos conocimientos sobre como piensan y sienten los menores.
Nos habló de como los adolescentes empiezan a manifestar sus criterios, oponiéndose a los de sus padres. Esto no es malo, simplemente están cambiando. El problema empieza los progenitores pierden el control de la situación, provocando una jerarqúía disfuncional que es necesario reconducir. Para ello entramos en un proceso de renegociación del vínculo, siendo difícil si las anteriores bases normativas no estaba bien definidas.
Discutir no es malo, es parte de una visión democrática de la familia. Pero no hay que olvidar que un padre nunca puede actuar como un amigo, no existe una situación de igualdad de posiciones. Por eso cuando los padres ceden ante las pretensiones de unos hijos que están fuera de control, esto causa una falsa sensación de poder en los adolescentes, quienes relacionan que siendo agresivos, al final acaban consiguiendo lo que quieren. Los padres sin pretenderlo y presos del miedo, muchas veces acaban reforzando esa conducta violenta.
Dª Carrilero habló dijo algo que me llamó mucho la atención: "Las expectativas son profecías que se AUTOCUMPLEN". Que razón tiene. "Este niño no tiene solución, ya venía torcido, no va a cambiar", son frases que pueden terminar de hundir a un adolescente. Necesitan recordar que existen normas que hay que cumplir, pero también es imprescindible incentivarles cuando hacen cosas bien y demostrarles que NO están excluidos del grupo, de la familia.
La psicóloga defendió los beneficios del Grupo Sistémico frente al tratamiento individual con los chavales y nos contó como muchas veces, partiendo de un problema como puede ser que un adolescente esté fuera de control, se ahonda en otros problemas subyacentes que estaban latentes en la familia, convirtiéndose en un beneficio para todos.
El Congreso acabó sobre las diez y media de la noche. Cenamos en una Taberna Ibérica a escasas calles del Centro Cultural de Almoradí. Lo peculiar es que comimos al más estilo español y atendidos estupendamente por su dueño, de origen asiático. No pude evitar sentirme asombrada cuando comprobé que además, organizaban el I Concurso de lanzamiento de oliva. ¡ Sin palabras !
"No sólo leyes" es mi modesta aportación a un proyecto que NO se conforma con estar al día en temas legales y educativos. Es toda una provocación para dar un paso más hacia el despertar de la conciencia social. Un abrigadero para los jóvenes que a veces nos sentimos desorientados ante un futuro incierto. Un reto encaminado a la humanización de las leyes, la realización de la justicia en toda su esencia y porqué no, a conseguir un mundo más sensibilizado con los problemas de nuestros congéneres.
lunes, 14 de noviembre de 2011
martes, 8 de noviembre de 2011
LA COMPAÑÍA *MANODEOBRA* INTERPRETA NEVA, DE GUILLERMO CALDERÓN.
Crear emociones con los recursos mínimos. Prescindir de focos y luces. Nada de cambios de decorado. Nada de decorado. Ni siquiera los actores renuncian al guión, al que se aferran con naturalidad. Al principio, el pasar de las hojas te distrae, pero pronto se convierte en un susurro, en parte de la historia. Esto es una lectura dramatizada.
Los desconchones de las paredes ayudan a dar un ambiente aún más austero. Hace frío, el tiempo está cambiando. Se siente en los huesos. Como si la nieve de aquella tarde de invierno en San Petesburgo, se hubiera colado a través de los muros cansados de la Facultad.
La clase parece inmensa de lo vacía que está. Quince pares de ojos esperan ansiosos a que la función comience. Pero no hay ni un alma. Hasta que aparece ella, un alma atormentada.
Ataviada de negro, Olga Knipper. La viuda del reciente fallecido Antón Chejov. El maestro del relato corto, Chejov. Quien la había lanzado a lo más alto del Teatro de artes de Moscú ahora yacía inerte, sin vida. Ya no escribe más. Ya no crea más. Se acabaron los papeles hechos a medida. Aplausos maniatados y ovaciones afónicas deambulan a sus anchas entre los asientos vacios.
Olga se arrastra sobre sus pasos. El luto pesa. No levanta los pies, repta. Sujeta en sus manos un texto, El Jardín de los Cerezos, creación de su desaparecido marido. Pero algo falla. No es su contenido, pués es simplemente brillante, como todo lo que él tocaba. La grandiosa Olga Knipper es lo que falla. Las palabras se atropellan en la punta de su lengua. Su interpretación esta muerta. Fría, como la piel de Antón.
Entra en cólera. Se revuelve contra ella misma. Se lamenta de su infortunio. Vaticina las punzantes críticas de un público infiel que ahora se arroja sobre ella. Descuartizarán lo que queda de Olga Knipper sin piedad. Se autoflagela por haber perdido su don, por ser una actriz mediocre. Por estar muerta en vida. Por querer estar muerta como él. Pues para ella la ordinariez es peor que la muerte. Su ego, su vanidad son su verdugo y la mediocridad la guadaña que siega su cuello de cisne. El público lo huele, lo saborea. Y ser su viuda no ayudará, todo lo contrario.
Mientras la estelar Olga Knipper se retuerce, cerca del río Neva, pasan cosas. Entonces Aleko, también vestido de sombra, entra al teatro. Se extraña, por que los demás actores aún no han llegado para el ensayo. A Olga eso le da igual, ni se había percatado. Tras las lamentaciones amordazadas de la actriz podían oirse a las tropas reduciendo a los sublevados. A los silenciados. Pero eso también daba igual.
Olga sigue sin seducir al texto. Su voz está quebrada. Sus gestos son torpes, secos. Pesados como el luto. Esta siendo engullida por Antón, por su recuerdo. Por su obra. Se ve incapaz de sentir. Interpreta como una actriz de cuarta desangelada.
Cerca del río Neva comienza a nevar con mas fuerza. Nieva con furia. Los demás actores siguen sin aparecer. Nieve pálida y teñida. Ninguno de ellos va a llegar a tiempo. La función tiene que empezar. No importa, no son necesarios.
Masha, hermana de Chejov, entra tímidamente. Aún guarda las cartas de su hermano. Parecía animado, sin embargo ahora está muerto. Avanza con la mirada baja, buscando incesantemente una aceptación que no llega. Intentando complacer a la célebre Olga Knipper. Aunque ahora no es más que su reflejo hecho añicos, todavía impone respeto. Masha comienza a interpretar. Pero todo intento es motivo de burla y desprecio para Olga quien se ensaña con ella para mitigar su dolor. Su vanidad la sigue engulliendo vorazmente. Su frustración se la traga, casi parece que fuera a desaparecer.
Y entonces, tiene una idea. Una idea tan macabra como absurda. Quiere interpretar la muerte de Antón Chejov, su difunto marido. Quiere rememorar su agonía. Quizá Antón antes de exhalar su último aliento, apretó en su puño empapado de entrañas el alma de Olga Knipper, su divinidad.
Una actriz sin alma, simplemente no existe. No es nadie. No tiene voz. Antón está más lejos que nunca. Y la distancia que tantas veces les separó, le parecía ahora una mala comedia.
Antón yace frío, pero ella va a resucitarlo. Revivirá al genio y recuperará su alma. Aleko la ayudará.
Reproducen la escena. Aleko tose. No esputa sangre como Antón, pero Olga por un instante cierra los ojos y ve todo salpicado de sangre. Antón tose. Vuelve a abrirlos. Antón se imagina en Niza, lejos de los crueles inviernos rusos que le arrancaban pedazos de vida. Antón delira empapado en sudor y sueña con ser enterrado en Moscú. Está cansado de luchar. Parece que Olga pudiera oirle toser. Relee en su mente los cientos de cartas y telegramas que se escribieron y siente su aliento al toser.
Recordando como Antón se marchó, como anhelaba la calidez de Niza, Olga quizá volvería a sentir. Es lo único que le importaba. El teatro.
Los demás actores no habían llegado. Pero eso no importaba. Los gritos provenientes de la revuelta, eran mudos. La piel fría y teñida de sangre de Antón, un recuerdo difuso. Sólo el teatro importaba. Necesitaba alimentarse de los aplausos, de los falsos halagos. Sin ellos sentía que se ahogaba. La sangre gorgoteaba en la garganta de Antón. Pero ella se asfixiaba. Sus pulmones estaban sanos, pero la vida se escapaba con cada frase interpretada sin alma. Si Antón Chejov dejaba de respirar, ella dejaba de respirar. Los pulmones de Olga Knipper estaban inundados de mediocridad, de miedo al fracaso. Por eso no logra entender el mensaje que su amado dejó escondido para ella en El Jardín de los Cerezos. No temas a la vulgaridad Olga. Vive.
Masha interpreta al Doctor que atendió a Antón en su recta final.
En sus últimas cartas desde el balneario parecía estar animado, sí. El buen tiempo no frenaba la tuberculosis, pero ayudaba. Pero Antón decidió irse lejos de su lado, con Olga, con su musa. Masha no pudo retenerlo. Con ella habría estado bien. Pero Olga le daba algo que ella no podía darle. Era su numen hecho carne. Deseo carnal, bajas pasiones. Olga sabía muy bien como atraerlo, como seducirlo. Y ahora yacía en Moscú, donde él siempre quiso reposar el resto de la eternidad. Porque los genios son eternos. Olga Knipper, no.
Repiten la escena de la muerte de Chejov una y otra vez. Incansablemente. Aleko intenta complacer a Olga que parece fuera de sí. Tose con énfasis. Su cuerpo convulsiona violentamente. Olga parece excitarse con esa situación. Respira, siente. El recuerdo de Antón hace que se sienta mujer. Asoma la musa de entre las tinieblas. Fuera nieva, pero ella se siente viva. No quiere que dejen de actuar o el sueño se hará trizas. Es la única manera de mantener vivo a su creador. No puede dejar que Antón se marche. Sin él, es difícil respirar. Sin su inspiración, la imagen del espejo es espeluznante. No se reconoce. No sabe quien es.
Aleko no podrá seguir actuando para siempre y los demás actores siguen sin llegar. Nieva cada vez con más fuerza. Pero Olga parece seguir ajena a lo que sucede a su alrededor. Sólo puede pensar en los aplausos, en las felicitaciones, en las flores. El teatro de Moscú está más lleno que nunca. Cientos de luces cálidas iluminan su rostro.
No ha llevado flores a Antón recientemente. Estarán mustias. Muertas. Ahora eso no tiene importancia. Su público está aplaudiendo fervientemente.
Olga está enloquecida. Aleko alimenta su locura y Masha ya no puede callar más. Sus compañeros no van a atravesar esa puerta jamás. La nieve está encharcada, como los pulmones de Antón. Los actores no van a llegar y esto parece no importarle a nadie. La muchedumbre lucha contra las tropas cerca del río Neva. Los obreros prefieren morir a no ser nadie. Abrazan la muerte. Sueñan con ser libres. Como Olga Knipper.
Hay sangre por todas partes. Pero en el teatro donde ensayan y gestan sus delirios parece que todo va bien. Simular la muerte de su difunto marido está bien. Los demás no llegarán, ni ahora ni nunca. Pero todo marcha con normalidad.
Masha estalla, no puede más. Les desprecia por permanecer impasibles ante la realidad. Por no involucrarse. Por estar enfermos de vanidad y creerse dioses. Locos actores. Actores locos. En San Petesburgo pasan cosas, algo está cambiando. Pero la función debe continuar.
Masha esputa verdades manchadas de sangre. En esa fría noche hasta la blanca nieve sucumbió a la sangre que salía a borbotones de los cuerpos todavía calientes de los amotinados.
Aleko ya no tose. Olga ha parado de gorjear. El silencio retumba en el teatro. Ya no se escuchan alaridos en las inmediaciones del río Neva.
"Te he escrito, escrito y escrito carta tras carta y lo único que me dices es que no te he escrito. No te preocupes por esta simple artista." Correspondencia (1899-1904)
Los desconchones de las paredes ayudan a dar un ambiente aún más austero. Hace frío, el tiempo está cambiando. Se siente en los huesos. Como si la nieve de aquella tarde de invierno en San Petesburgo, se hubiera colado a través de los muros cansados de la Facultad.
La clase parece inmensa de lo vacía que está. Quince pares de ojos esperan ansiosos a que la función comience. Pero no hay ni un alma. Hasta que aparece ella, un alma atormentada.
Ataviada de negro, Olga Knipper. La viuda del reciente fallecido Antón Chejov. El maestro del relato corto, Chejov. Quien la había lanzado a lo más alto del Teatro de artes de Moscú ahora yacía inerte, sin vida. Ya no escribe más. Ya no crea más. Se acabaron los papeles hechos a medida. Aplausos maniatados y ovaciones afónicas deambulan a sus anchas entre los asientos vacios.
Olga se arrastra sobre sus pasos. El luto pesa. No levanta los pies, repta. Sujeta en sus manos un texto, El Jardín de los Cerezos, creación de su desaparecido marido. Pero algo falla. No es su contenido, pués es simplemente brillante, como todo lo que él tocaba. La grandiosa Olga Knipper es lo que falla. Las palabras se atropellan en la punta de su lengua. Su interpretación esta muerta. Fría, como la piel de Antón.
Entra en cólera. Se revuelve contra ella misma. Se lamenta de su infortunio. Vaticina las punzantes críticas de un público infiel que ahora se arroja sobre ella. Descuartizarán lo que queda de Olga Knipper sin piedad. Se autoflagela por haber perdido su don, por ser una actriz mediocre. Por estar muerta en vida. Por querer estar muerta como él. Pues para ella la ordinariez es peor que la muerte. Su ego, su vanidad son su verdugo y la mediocridad la guadaña que siega su cuello de cisne. El público lo huele, lo saborea. Y ser su viuda no ayudará, todo lo contrario.
Mientras la estelar Olga Knipper se retuerce, cerca del río Neva, pasan cosas. Entonces Aleko, también vestido de sombra, entra al teatro. Se extraña, por que los demás actores aún no han llegado para el ensayo. A Olga eso le da igual, ni se había percatado. Tras las lamentaciones amordazadas de la actriz podían oirse a las tropas reduciendo a los sublevados. A los silenciados. Pero eso también daba igual.
Olga sigue sin seducir al texto. Su voz está quebrada. Sus gestos son torpes, secos. Pesados como el luto. Esta siendo engullida por Antón, por su recuerdo. Por su obra. Se ve incapaz de sentir. Interpreta como una actriz de cuarta desangelada.
Cerca del río Neva comienza a nevar con mas fuerza. Nieva con furia. Los demás actores siguen sin aparecer. Nieve pálida y teñida. Ninguno de ellos va a llegar a tiempo. La función tiene que empezar. No importa, no son necesarios.
Masha, hermana de Chejov, entra tímidamente. Aún guarda las cartas de su hermano. Parecía animado, sin embargo ahora está muerto. Avanza con la mirada baja, buscando incesantemente una aceptación que no llega. Intentando complacer a la célebre Olga Knipper. Aunque ahora no es más que su reflejo hecho añicos, todavía impone respeto. Masha comienza a interpretar. Pero todo intento es motivo de burla y desprecio para Olga quien se ensaña con ella para mitigar su dolor. Su vanidad la sigue engulliendo vorazmente. Su frustración se la traga, casi parece que fuera a desaparecer.
Y entonces, tiene una idea. Una idea tan macabra como absurda. Quiere interpretar la muerte de Antón Chejov, su difunto marido. Quiere rememorar su agonía. Quizá Antón antes de exhalar su último aliento, apretó en su puño empapado de entrañas el alma de Olga Knipper, su divinidad.
Una actriz sin alma, simplemente no existe. No es nadie. No tiene voz. Antón está más lejos que nunca. Y la distancia que tantas veces les separó, le parecía ahora una mala comedia.
Antón yace frío, pero ella va a resucitarlo. Revivirá al genio y recuperará su alma. Aleko la ayudará.
Reproducen la escena. Aleko tose. No esputa sangre como Antón, pero Olga por un instante cierra los ojos y ve todo salpicado de sangre. Antón tose. Vuelve a abrirlos. Antón se imagina en Niza, lejos de los crueles inviernos rusos que le arrancaban pedazos de vida. Antón delira empapado en sudor y sueña con ser enterrado en Moscú. Está cansado de luchar. Parece que Olga pudiera oirle toser. Relee en su mente los cientos de cartas y telegramas que se escribieron y siente su aliento al toser.
Recordando como Antón se marchó, como anhelaba la calidez de Niza, Olga quizá volvería a sentir. Es lo único que le importaba. El teatro.
Los demás actores no habían llegado. Pero eso no importaba. Los gritos provenientes de la revuelta, eran mudos. La piel fría y teñida de sangre de Antón, un recuerdo difuso. Sólo el teatro importaba. Necesitaba alimentarse de los aplausos, de los falsos halagos. Sin ellos sentía que se ahogaba. La sangre gorgoteaba en la garganta de Antón. Pero ella se asfixiaba. Sus pulmones estaban sanos, pero la vida se escapaba con cada frase interpretada sin alma. Si Antón Chejov dejaba de respirar, ella dejaba de respirar. Los pulmones de Olga Knipper estaban inundados de mediocridad, de miedo al fracaso. Por eso no logra entender el mensaje que su amado dejó escondido para ella en El Jardín de los Cerezos. No temas a la vulgaridad Olga. Vive.
Masha interpreta al Doctor que atendió a Antón en su recta final.
En sus últimas cartas desde el balneario parecía estar animado, sí. El buen tiempo no frenaba la tuberculosis, pero ayudaba. Pero Antón decidió irse lejos de su lado, con Olga, con su musa. Masha no pudo retenerlo. Con ella habría estado bien. Pero Olga le daba algo que ella no podía darle. Era su numen hecho carne. Deseo carnal, bajas pasiones. Olga sabía muy bien como atraerlo, como seducirlo. Y ahora yacía en Moscú, donde él siempre quiso reposar el resto de la eternidad. Porque los genios son eternos. Olga Knipper, no.
Repiten la escena de la muerte de Chejov una y otra vez. Incansablemente. Aleko intenta complacer a Olga que parece fuera de sí. Tose con énfasis. Su cuerpo convulsiona violentamente. Olga parece excitarse con esa situación. Respira, siente. El recuerdo de Antón hace que se sienta mujer. Asoma la musa de entre las tinieblas. Fuera nieva, pero ella se siente viva. No quiere que dejen de actuar o el sueño se hará trizas. Es la única manera de mantener vivo a su creador. No puede dejar que Antón se marche. Sin él, es difícil respirar. Sin su inspiración, la imagen del espejo es espeluznante. No se reconoce. No sabe quien es.
Aleko no podrá seguir actuando para siempre y los demás actores siguen sin llegar. Nieva cada vez con más fuerza. Pero Olga parece seguir ajena a lo que sucede a su alrededor. Sólo puede pensar en los aplausos, en las felicitaciones, en las flores. El teatro de Moscú está más lleno que nunca. Cientos de luces cálidas iluminan su rostro.
No ha llevado flores a Antón recientemente. Estarán mustias. Muertas. Ahora eso no tiene importancia. Su público está aplaudiendo fervientemente.
Olga está enloquecida. Aleko alimenta su locura y Masha ya no puede callar más. Sus compañeros no van a atravesar esa puerta jamás. La nieve está encharcada, como los pulmones de Antón. Los actores no van a llegar y esto parece no importarle a nadie. La muchedumbre lucha contra las tropas cerca del río Neva. Los obreros prefieren morir a no ser nadie. Abrazan la muerte. Sueñan con ser libres. Como Olga Knipper.
Hay sangre por todas partes. Pero en el teatro donde ensayan y gestan sus delirios parece que todo va bien. Simular la muerte de su difunto marido está bien. Los demás no llegarán, ni ahora ni nunca. Pero todo marcha con normalidad.
Masha estalla, no puede más. Les desprecia por permanecer impasibles ante la realidad. Por no involucrarse. Por estar enfermos de vanidad y creerse dioses. Locos actores. Actores locos. En San Petesburgo pasan cosas, algo está cambiando. Pero la función debe continuar.
Masha esputa verdades manchadas de sangre. En esa fría noche hasta la blanca nieve sucumbió a la sangre que salía a borbotones de los cuerpos todavía calientes de los amotinados.
Aleko ya no tose. Olga ha parado de gorjear. El silencio retumba en el teatro. Ya no se escuchan alaridos en las inmediaciones del río Neva.
"Te he escrito, escrito y escrito carta tras carta y lo único que me dices es que no te he escrito. No te preocupes por esta simple artista." Correspondencia (1899-1904)
lunes, 7 de noviembre de 2011
YO SOY EMBAJADOR ALADINA
LLueve. Más bien, diluvia. Con gusto te quedarías arropado hasta la nariz, dejando solamente el rabillo del ojo descubierto lo suficiente como para observar las agujas del reloj barriendo los minutos. Que bien se está en la cama. Pero es martes, y las probabilidades de cumplir tus deseos de seguir durmiendo son nulas, el deber te llama. Perezosamente te preparas para salir al mundo. Sigue lloviendo, pero prefieres no pensar en ello y continúas tu camino pegado de tiempo. Has pasado demasiados minutos extra en la cama. Entonces coges un taxi para evitar llegar tarde al trabajo. Su voz te resulta familiar. Sus gestos. Y no tardas en darte cuenta de que quien conduce es un amigo de la infancia al que perdiste de vista hace muchísimo tiempo.
Esto es un MAKTUB. Lo que "estaba escrito". Cientos de aparentes casualidades que nos ocurren cuando estamos en el lugar adecuado, en el momento adecuado. Como si una fuerza magnética nos atrajese y nada ni nadie pudiera interponerse.
MAKTUB es una palabra de origen árabe que Paulo Coelho empleó para dar título a uno de sus múltiples libros y que ahora da nombre a un mágico proyecto que verá la luz el día 16 de Diciembre y que estoy segura de que no va a dejarnos impasibles.
Este sueño hecho película, está dirigido por el conocido Paco Arango, quien se lanzá de cabeza a su primera experiencia cinematográfica. Cuenta la historia real de Antonio, un niño enfermo de cáncer con alma de gigante. Un luchador, un vencedor nato.
Todo un elenco de actores de renombre como: Aitana Sánchez Gijón, Goya Toledo, Rosa María Sardá, Amparo Baró y Diego Peretti, aseguran el éxito de la película de estas Navidades.
El día que tuve el placer de asistir a la presentación de Maktub, experimenté el sentido de esta palabra en toda su plenitud. Una de mis mejores amigas, Sandra García (http://www.34st.es/), fue invitada por ser considerada una bloggera de notable influencia y me llevó como acompañante.
La película está inspirada en situaciones de la Fundación Aladina, creada por el mencionado Paco Arango. La fundación tiene como objetivo ayudar a niños y adolescentes enfermos de cáncer manteniéndo viva su voluntad de curarse y su espíritu de lucha, aunque en infinidad de ocasiones, son ellos quienes dan a los voluntarios auténticas lecciones de vida y superación.
Embajadores Aladina de todas partes del mundo están involucrados con la causa. Pero todo esfuerzo es poco cuando se trata de la felicidad de los niños, y toda ayuda será bien recibida.
Cual fue mi sorpresa al comprobar que el corazón de la Fundación Aladina tenía mucho que ver conmigo. No sólo porque Paulo Coelho y su libro "El Alquimista" marcaron mi vida para siempre, sino porque el proyecto de la Fundación Aladina tenía muchos puntos en común con la temática de la novela que estoy escribiendo. No pude menos que emocionarme con aquella serie de extraordinarias casualidades.
Después de escuchar las palabras de Paco Arango y de ver el trailer de la película MAKTUB , no me puse triste. Todo lo contrario. Me sentí cargada de vitalidad y ganas de colaborar. Mi primer granito de arena es este post, con el que pretendo hacer un llamamiento para aunar fuerzas y crear un ejército invencible de Embajadores Aladina para combatir en esta dura batalla que nos concierne a todos. Un mundo de niños sonrientes y felices, es un mundo mejor.
Todos podemos hacer algo. Todos debemos hacer algo. Quien no tenga dinero, quizá tenga tiempo. Y quien no tenga ni tiempo ni dinero, seguro que tiene voz. VOZ para gritar alto y claro. Para difundir este sueño entre todos los que le rodeen.
Todos llevamos un Embajador de la Felicidad en nuestro interior. Os invito a despertarle.
Esto es un MAKTUB. Lo que "estaba escrito". Cientos de aparentes casualidades que nos ocurren cuando estamos en el lugar adecuado, en el momento adecuado. Como si una fuerza magnética nos atrajese y nada ni nadie pudiera interponerse.
MAKTUB es una palabra de origen árabe que Paulo Coelho empleó para dar título a uno de sus múltiples libros y que ahora da nombre a un mágico proyecto que verá la luz el día 16 de Diciembre y que estoy segura de que no va a dejarnos impasibles.
Este sueño hecho película, está dirigido por el conocido Paco Arango, quien se lanzá de cabeza a su primera experiencia cinematográfica. Cuenta la historia real de Antonio, un niño enfermo de cáncer con alma de gigante. Un luchador, un vencedor nato.
Todo un elenco de actores de renombre como: Aitana Sánchez Gijón, Goya Toledo, Rosa María Sardá, Amparo Baró y Diego Peretti, aseguran el éxito de la película de estas Navidades.
El día que tuve el placer de asistir a la presentación de Maktub, experimenté el sentido de esta palabra en toda su plenitud. Una de mis mejores amigas, Sandra García (http://www.34st.es/), fue invitada por ser considerada una bloggera de notable influencia y me llevó como acompañante.
La película está inspirada en situaciones de la Fundación Aladina, creada por el mencionado Paco Arango. La fundación tiene como objetivo ayudar a niños y adolescentes enfermos de cáncer manteniéndo viva su voluntad de curarse y su espíritu de lucha, aunque en infinidad de ocasiones, son ellos quienes dan a los voluntarios auténticas lecciones de vida y superación.
Embajadores Aladina de todas partes del mundo están involucrados con la causa. Pero todo esfuerzo es poco cuando se trata de la felicidad de los niños, y toda ayuda será bien recibida.
Cual fue mi sorpresa al comprobar que el corazón de la Fundación Aladina tenía mucho que ver conmigo. No sólo porque Paulo Coelho y su libro "El Alquimista" marcaron mi vida para siempre, sino porque el proyecto de la Fundación Aladina tenía muchos puntos en común con la temática de la novela que estoy escribiendo. No pude menos que emocionarme con aquella serie de extraordinarias casualidades.
Después de escuchar las palabras de Paco Arango y de ver el trailer de la película MAKTUB , no me puse triste. Todo lo contrario. Me sentí cargada de vitalidad y ganas de colaborar. Mi primer granito de arena es este post, con el que pretendo hacer un llamamiento para aunar fuerzas y crear un ejército invencible de Embajadores Aladina para combatir en esta dura batalla que nos concierne a todos. Un mundo de niños sonrientes y felices, es un mundo mejor.
Todos podemos hacer algo. Todos debemos hacer algo. Quien no tenga dinero, quizá tenga tiempo. Y quien no tenga ni tiempo ni dinero, seguro que tiene voz. VOZ para gritar alto y claro. Para difundir este sueño entre todos los que le rodeen.
Todos llevamos un Embajador de la Felicidad en nuestro interior. Os invito a despertarle.
jueves, 3 de noviembre de 2011
JORNADA DE ALFABETIZACIÓN MEDIÁTICA Y MENORES. GRANADA
La semana pasada aproveché mi fugaz escapada a Granada ( puede que me haya ganado a pulso un lugar en el infierno por esperar veintisiete años para conocerla) para husmear en la productiva Jornada que organizó el Consejo Audiovisual de Andalucía. Ahora puedo entender con más claridad el sentido de la canción del grupo Supersubmarina que dice: "las luces nos alambran al pasar", dedicada a esta mágica ciudad donde es sencillo volver con dos kilitos de más en la maleta.
Existen tan pocos congresos y jornadas enfocados al tema de menores -cuestión que no deja de chocarme, pues es un asunto que nos concierne a todos- que cualquier atisbo de información relacionada llama mi atención. Cierto es que el programa no estaba centrado en temas rigurosamente legales y estaba más dirigido a profesionales del ámbito de la educación y los medios. Pero comparto con ellos su preocupación sobre como afectan los caudales de avances tecnológicos en las curiosas mentes-esponja de los menores de edad, sobre todo de los adolescentes que sienten cierta atracción fatal hacia lo que no se debe hacer.
En cuestión de sólo doce años el panorama ha cambiado radicalmente. Aún recuerdo mi primer teléfono. Un Alcatel "one touch easy" de monstruosas dimensiones y sencillo manejo, que lejos de facilitarnos la vida, creo que fue el origen de nuestros males amorosos, hasta día de hoy. Como seres inocentes que éramos por esa época -queda bien poco de aquella candidez- pensábamos que cuando no llegaba aquel mensaje ansiado de Menganito, podía deberse a sucesos paranormales tales como que se había perdido en la inmensidad del espacio. Ahora sabes que si no tienes noticias de alguien por vía móvil, email, facebook o twitter, no hay lugar a dudas. Pasa de ti olímpicamente.
Hoy internet es una herramienta con la que están de sobra familiarizados los jóvenes. Aprenden a una velocidad pasmosa y precozmente se nutren de ella, devorando con avidez todo lo que tiene que ofrecerles. El problema está en la otra cara de la moneda, pues también empiezan a coquetear con los peligros que en ella se entrañan. Un arma de doble filo y una realidad de nuestro tiempo a la que no hay que dar la espalda.
Después de sortear de madrugada las lluvias torrenciales que se precipitaban sobre la carretera, la poca visibilidad y las obras que entorpecían aún más la circulación, mi compañera y yo conseguimos llegar a primera hora de la mañana a nuestro destino, justo a la hora del primer descanso y de un copioso desayuno que ofrecieron en el Consejo Escolar.
En la Jornada de "Alfabetización Mediática" -término discutido por algunos ponentes que preferían utilizar otros como "educación mediática"- tuvimos la suerte de poder escuchar a verdaderos expertos en el campo de la educación y de los medios audiovisuales, como Antonio Manfredi Díaz -periodista y vocal del Consejo Andaluz de Asuntos de Menores- y Alejandro Perales Albert -Coordinador del Observatorio de Contenidos Televisivos y Audiovisuales (OCTA)- entre otros.
Sin embargo, todos ellos coincidían en que la solución no era privar a los jóvenes del productivo uso de internet o en arrojar las televisiones de cada casa por la ventana, condenándoles a un mundo de desinformación y sobreprotección que acabaría por convertirles en monigotes sin capacidad de discernir y de elegir. Se habló en reiteradas ocasiones de la necesidad de un adiestramiento mental, no sólo de los menores de edad, sino también de los propios adultos, para dotarles de los medios necesarios para hacer un uso correcto de la información que reciben.
¿ Y cual es la manera más efectiva de conseguir este ambicioso objetivo ? Educando desde los primeros pasos del ser humano. Es aquí donde entra en juego la figura del "educomunicador" que convertirá esa información que se transmite en conocimiento a través de los medios, como por ejemplo, la televisión.
Es innegable la fuerza penetrativa de los medios televisivos en nuestras vidas y como se comentó en la jornada, no creo que todos veamos solamente los documentales TV2. También es incuestionable la pobreza de contenido didáctico en varios de los programas que nos ofrecen las diferentes cadenas, muchas veces, incluso en horario infantil.
En ellos impera la ley del grito, el vocabulario inapropiado, la superficialidad, la mentira como medio de vida. En un mundo laboral tan duro y competitivo como el que nos ha tocado vivir, parece ser que hay caminos mucho más atractivos para algunos jóvenes que invertir cuatro años estudiando una carrera para acabar sumándote a la poco gratificante cola del paro. Y tú hijo mío, ¿ qué quieres ser de mayor ? Y el/ella contesta sin titubeos: "ser tronista de Hombres, mujeres y viceversa, tertuliano en Salvame de Luxe o concursante de Gran Hermano, no sé mamá, tengo que meditarlo". Sólo de imaginarlo se me ponen los pelos de punta.
¿ Dónde quedaron series entrañables y educativas cómo Los Fruitis, La abeja Maya, Marco o La vuelta al Mundo en 80 días? Aún recuerdo con emoción el momento en el que te desvelan que realmente aquel pobre león ojeroso que las había pasado canutas para llegar a tiempo, llevaba realmente un día de antelación. ¡ Qué subidón! Sonará ñoño, pero eran tiempos felices donde no tenías que preocuparte de si tu foto de perfil te hace justicia o si por el contrario, parece que te has comido a ti misma.
Todos los ponentes dieron interesantes aportaciones -alguno de ellos no tenía mucha idea de hablar en público- pero me gustaría destacar la intervención de José Ignacio Aguaded Gómez, Catedrático de Educomunicación y Vicerrector de Tecnologías y Calidad de la Universidad de Huelva. El Sr. Aguaded nos habló de la importancia de la investigación universitaria para formar profesionales de los medios con alma de educadores, armas más que eficientes en esta cruzada que es conseguir una ciudadanía más saludable. Recalcó la importancia de emplear los medios como mecanismos para llegar a las personas e inculcar valores, y no como un aparato malicioso que hipnotice a la multitud y silencie sus voces y atrofie su inteligencia.
En segundo lugar, quisiera mencionar al Doctor en Filosofía y Letras, Diego Sevilla Merino, que nos cautivó a todos con su don de palabra. Su discurso fue reconfortante, lleno de esperanza.
Sacó a relucir el problema de la "brecha digital", que se hace patente en las personas con menos recursos económicos, y proclamó la importancia de que la alfabetización escrita no sea solo un privilegio de unos pocos. Por último, el Doctor Sevilla Merino subrayó el imprescindible valor de la palabra, instándonos a no renunciar a la oralidad. Me gustó mucho que dedicara un guiño a los a veces olvidados cuenta-cuentos, tan útiles para llegar a todo tipo de receptores y un método infalible para sacar sonrisas a los niños. Al escuchar al Doctor no pude evitar recordar el semblante tranquilo y afable del narrador **Boni Ofogo mientras decía: "Si tú vecino tiene más pelo que tú, no le tengas envidia, porque seguramente tiene más piojos que tú".
Conclusiones: Una buena iniciativa del Consejo de Andalucía. Un salón a medio llenar y pocos asistentes para lo que debería haber sido ( lo mismo de siempre ) teniendo en cuenta la importancia que tienen nuestros menores, pues son el mañana.
Se vertieron opiniones interesantes y proyectos prometedores. Aunque percibí cierto escepticismo entre algunos participantes, en su mayoría, profesores. Se necesitan algo más que palabras y eso llevará tiempo.
Deseo fervientemente comprobar que lugar tendrán realmente los menores en los programas de los partidos políticos cara a la proxima legislatura. Veamos si todas sus buenas intenciones que manifestaron en la Jornada de Icade sobre "Políticas para la Infancia en tiempos de crisis" se cumplen o si por el contrarios se quedan en agua de borrajas.
Por último agradecer su amabilidad al Consejo Escolar de Andalucía ( en especial a Paqui ) y a FINCA ALDABRA (http://www.fincaaldabra.es/) donde nos hospedamos y nos trataron como en casa.
** Aprovecho para compartir con vosotros la experiencia que tuve el placer de vivir al escuchar al cuenta-cuentos: BONI OFOGO ( http://www.boniofogo.com/ ) el otro día en una Jornada en Icade. Boni se define como un hijo de la tradición oral, criado en una aldea de Camerún donde este era el único método para acceder a la información. A través de sus cuentos que narra con soltura, gracia e ímpetu, transmite moralejas y valores a veces olvidados. Nos atrapó con sus movimientos, con el timbre de su voz y con la sabiduría que brotaba de sus palabras. Si tenéis ocasión, os recomiendo que lo comprobéis con vuestros propios ojos, os gustará reecontraros con el niño que lleváis dentro.
Existen tan pocos congresos y jornadas enfocados al tema de menores -cuestión que no deja de chocarme, pues es un asunto que nos concierne a todos- que cualquier atisbo de información relacionada llama mi atención. Cierto es que el programa no estaba centrado en temas rigurosamente legales y estaba más dirigido a profesionales del ámbito de la educación y los medios. Pero comparto con ellos su preocupación sobre como afectan los caudales de avances tecnológicos en las curiosas mentes-esponja de los menores de edad, sobre todo de los adolescentes que sienten cierta atracción fatal hacia lo que no se debe hacer.
En cuestión de sólo doce años el panorama ha cambiado radicalmente. Aún recuerdo mi primer teléfono. Un Alcatel "one touch easy" de monstruosas dimensiones y sencillo manejo, que lejos de facilitarnos la vida, creo que fue el origen de nuestros males amorosos, hasta día de hoy. Como seres inocentes que éramos por esa época -queda bien poco de aquella candidez- pensábamos que cuando no llegaba aquel mensaje ansiado de Menganito, podía deberse a sucesos paranormales tales como que se había perdido en la inmensidad del espacio. Ahora sabes que si no tienes noticias de alguien por vía móvil, email, facebook o twitter, no hay lugar a dudas. Pasa de ti olímpicamente.
Hoy internet es una herramienta con la que están de sobra familiarizados los jóvenes. Aprenden a una velocidad pasmosa y precozmente se nutren de ella, devorando con avidez todo lo que tiene que ofrecerles. El problema está en la otra cara de la moneda, pues también empiezan a coquetear con los peligros que en ella se entrañan. Un arma de doble filo y una realidad de nuestro tiempo a la que no hay que dar la espalda.
Después de sortear de madrugada las lluvias torrenciales que se precipitaban sobre la carretera, la poca visibilidad y las obras que entorpecían aún más la circulación, mi compañera y yo conseguimos llegar a primera hora de la mañana a nuestro destino, justo a la hora del primer descanso y de un copioso desayuno que ofrecieron en el Consejo Escolar.
En la Jornada de "Alfabetización Mediática" -término discutido por algunos ponentes que preferían utilizar otros como "educación mediática"- tuvimos la suerte de poder escuchar a verdaderos expertos en el campo de la educación y de los medios audiovisuales, como Antonio Manfredi Díaz -periodista y vocal del Consejo Andaluz de Asuntos de Menores- y Alejandro Perales Albert -Coordinador del Observatorio de Contenidos Televisivos y Audiovisuales (OCTA)- entre otros.
Sin embargo, todos ellos coincidían en que la solución no era privar a los jóvenes del productivo uso de internet o en arrojar las televisiones de cada casa por la ventana, condenándoles a un mundo de desinformación y sobreprotección que acabaría por convertirles en monigotes sin capacidad de discernir y de elegir. Se habló en reiteradas ocasiones de la necesidad de un adiestramiento mental, no sólo de los menores de edad, sino también de los propios adultos, para dotarles de los medios necesarios para hacer un uso correcto de la información que reciben.
¿ Y cual es la manera más efectiva de conseguir este ambicioso objetivo ? Educando desde los primeros pasos del ser humano. Es aquí donde entra en juego la figura del "educomunicador" que convertirá esa información que se transmite en conocimiento a través de los medios, como por ejemplo, la televisión.
Es innegable la fuerza penetrativa de los medios televisivos en nuestras vidas y como se comentó en la jornada, no creo que todos veamos solamente los documentales TV2. También es incuestionable la pobreza de contenido didáctico en varios de los programas que nos ofrecen las diferentes cadenas, muchas veces, incluso en horario infantil.
En ellos impera la ley del grito, el vocabulario inapropiado, la superficialidad, la mentira como medio de vida. En un mundo laboral tan duro y competitivo como el que nos ha tocado vivir, parece ser que hay caminos mucho más atractivos para algunos jóvenes que invertir cuatro años estudiando una carrera para acabar sumándote a la poco gratificante cola del paro. Y tú hijo mío, ¿ qué quieres ser de mayor ? Y el/ella contesta sin titubeos: "ser tronista de Hombres, mujeres y viceversa, tertuliano en Salvame de Luxe o concursante de Gran Hermano, no sé mamá, tengo que meditarlo". Sólo de imaginarlo se me ponen los pelos de punta.
¿ Dónde quedaron series entrañables y educativas cómo Los Fruitis, La abeja Maya, Marco o La vuelta al Mundo en 80 días? Aún recuerdo con emoción el momento en el que te desvelan que realmente aquel pobre león ojeroso que las había pasado canutas para llegar a tiempo, llevaba realmente un día de antelación. ¡ Qué subidón! Sonará ñoño, pero eran tiempos felices donde no tenías que preocuparte de si tu foto de perfil te hace justicia o si por el contrario, parece que te has comido a ti misma.
Todos los ponentes dieron interesantes aportaciones -alguno de ellos no tenía mucha idea de hablar en público- pero me gustaría destacar la intervención de José Ignacio Aguaded Gómez, Catedrático de Educomunicación y Vicerrector de Tecnologías y Calidad de la Universidad de Huelva. El Sr. Aguaded nos habló de la importancia de la investigación universitaria para formar profesionales de los medios con alma de educadores, armas más que eficientes en esta cruzada que es conseguir una ciudadanía más saludable. Recalcó la importancia de emplear los medios como mecanismos para llegar a las personas e inculcar valores, y no como un aparato malicioso que hipnotice a la multitud y silencie sus voces y atrofie su inteligencia.
En segundo lugar, quisiera mencionar al Doctor en Filosofía y Letras, Diego Sevilla Merino, que nos cautivó a todos con su don de palabra. Su discurso fue reconfortante, lleno de esperanza.
Sacó a relucir el problema de la "brecha digital", que se hace patente en las personas con menos recursos económicos, y proclamó la importancia de que la alfabetización escrita no sea solo un privilegio de unos pocos. Por último, el Doctor Sevilla Merino subrayó el imprescindible valor de la palabra, instándonos a no renunciar a la oralidad. Me gustó mucho que dedicara un guiño a los a veces olvidados cuenta-cuentos, tan útiles para llegar a todo tipo de receptores y un método infalible para sacar sonrisas a los niños. Al escuchar al Doctor no pude evitar recordar el semblante tranquilo y afable del narrador **Boni Ofogo mientras decía: "Si tú vecino tiene más pelo que tú, no le tengas envidia, porque seguramente tiene más piojos que tú".
Conclusiones: Una buena iniciativa del Consejo de Andalucía. Un salón a medio llenar y pocos asistentes para lo que debería haber sido ( lo mismo de siempre ) teniendo en cuenta la importancia que tienen nuestros menores, pues son el mañana.
Se vertieron opiniones interesantes y proyectos prometedores. Aunque percibí cierto escepticismo entre algunos participantes, en su mayoría, profesores. Se necesitan algo más que palabras y eso llevará tiempo.
Deseo fervientemente comprobar que lugar tendrán realmente los menores en los programas de los partidos políticos cara a la proxima legislatura. Veamos si todas sus buenas intenciones que manifestaron en la Jornada de Icade sobre "Políticas para la Infancia en tiempos de crisis" se cumplen o si por el contrarios se quedan en agua de borrajas.
Por último agradecer su amabilidad al Consejo Escolar de Andalucía ( en especial a Paqui ) y a FINCA ALDABRA (http://www.fincaaldabra.es/) donde nos hospedamos y nos trataron como en casa.
** Aprovecho para compartir con vosotros la experiencia que tuve el placer de vivir al escuchar al cuenta-cuentos: BONI OFOGO ( http://www.boniofogo.com/ ) el otro día en una Jornada en Icade. Boni se define como un hijo de la tradición oral, criado en una aldea de Camerún donde este era el único método para acceder a la información. A través de sus cuentos que narra con soltura, gracia e ímpetu, transmite moralejas y valores a veces olvidados. Nos atrapó con sus movimientos, con el timbre de su voz y con la sabiduría que brotaba de sus palabras. Si tenéis ocasión, os recomiendo que lo comprobéis con vuestros propios ojos, os gustará reecontraros con el niño que lleváis dentro.
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