DÍA 1:
El anterior jueves bien tempranito partí hacia Almoradí - situado en la provincia de Alicante- para asistir a un Congreso en el que había depositado muchas expectativas. A grandes rasgos se han visto satisfechas. El educador social Abraham Fernández Murcia, ha hecho un buen trabajo.
Primero, porque no tiene que ser sencillo reunir a ponentes de tanta calidad en un Congreso que no buscaba ningún ánimo de lucro ( celebro el carácter altruista de los profesionales que participaron y la admirable iniciativa de Abraham).
Segundo, porque sé por experiencia lo agotador que es organizar cualquier evento para tantísima gente ( fuimos más de doscientos ) y conseguir que todo funcione como estaba planeado.
Y sobre todo, porque mantuvo estupendamente el tipo ante algunas muestras de mala educación de muchos de los asistentes. No creo que en sucesivas actividades de este tipo se les ocurra volver a tener el detalle de regalar a los participantes una bolsa de plástico con el material del Congreso, y unos cuantos caramelitos. Reconozco que estuve a punto de salirme de mis casillas. El ruido de las bolsas arrugándose era desesperante. Ya sabéis, bolsas de tela no contaminantes para la próxima vez.
Me quedé bastante desilusionada al ver la falta de respeto de algunas personas. Murmullos, móviles sonando, gente que se levantaba contínuamente y un notable absentismo en la última tarde. No entiendo porque la gente acude a actividades que parece que no le interesan, incordiando a aquellos que venimos desde otra ciudad para aprender y escuchar.
La tarde del jueves comenzó con el “Análisis histórico-funcional sobre menores infractores, juventud y violencia” a manos de D. José Conrado Moya. Nos habló sobre la evolución legal en materia de menores hasta llegar a la L.O 5/2000 reguladora de la Responsabilidad Penal de Menores modificada por la L.O 8/2006. Esta Ley tiene un corte mixto basado en la prevención antes de la represión, la diversidad de medidas y el uso de la mediación como alternativa a los Tribunales, pues muchas veces los procedimientos judiciales estigmatizan de por vida a los menores.
El Sr Conrado recalcó el papel del Equipo Técnico - formado por profesionales como educadores sociales o psicólogos-juega un papel importantísimo. Elaboran un Informe sobre la situación psicológica, educativa y familiar del menor, así como sobre su entorno social. El equipo técnico puede también proponer una intervención socio-educativa sobre el menor y de igual modo, el equipo técnico informará, si lo considera conveniente y en interés del menor, sobre la posibilidad de que éste efectúe una actividad reparadora o de conciliación con la víctima.
La segunda intervención que quiero reseñar y que reconozco, me cautivó de sobremanera, fue la de la Psicoterapeuta Dª Inmaculada Carrilero, que nos habló sobre una temática apasionante: “Adolescencia difícil: una visión sistémica”. La psicóloga especialista en terapia familiar capto la atención de toda la sala atrapándonos con su sensibilidad y sus extensos conocimientos sobre como piensan y sienten los menores.
Nos habló de como los adolescentes empiezan a manifestar sus criterios, oponiéndose a los de sus padres. Esto no es malo, simplemente están cambiando. El problema empieza los progenitores pierden el control de la situación, provocando una jerarqúía disfuncional que es necesario reconducir. Para ello entramos en un proceso de renegociación del vínculo, siendo difícil si las anteriores bases normativas no estaba bien definidas.
Discutir no es malo, es parte de una visión democrática de la familia. Pero no hay que olvidar que un padre nunca puede actuar como un amigo, no existe una situación de igualdad de posiciones. Por eso cuando los padres ceden ante las pretensiones de unos hijos que están fuera de control, esto causa una falsa sensación de poder en los adolescentes, quienes relacionan que siendo agresivos, al final acaban consiguiendo lo que quieren. Los padres sin pretenderlo y presos del miedo, muchas veces acaban reforzando esa conducta violenta.
Dª Carrilero habló dijo algo que me llamó mucho la atención: "Las expectativas son profecías que se AUTOCUMPLEN". Que razón tiene. "Este niño no tiene solución, ya venía torcido, no va a cambiar", son frases que pueden terminar de hundir a un adolescente. Necesitan recordar que existen normas que hay que cumplir, pero también es imprescindible incentivarles cuando hacen cosas bien y demostrarles que NO están excluidos del grupo, de la familia.
La psicóloga defendió los beneficios del Grupo Sistémico frente al tratamiento individual con los chavales y nos contó como muchas veces, partiendo de un problema como puede ser que un adolescente esté fuera de control, se ahonda en otros problemas subyacentes que estaban latentes en la familia, convirtiéndose en un beneficio para todos.
El Congreso acabó sobre las diez y media de la noche. Cenamos en una Taberna Ibérica a escasas calles del Centro Cultural de Almoradí. Lo peculiar es que comimos al más estilo español y atendidos estupendamente por su dueño, de origen asiático. No pude evitar sentirme asombrada cuando comprobé que además, organizaban el I Concurso de lanzamiento de oliva. ¡ Sin palabras !
"No sólo leyes" es mi modesta aportación a un proyecto que NO se conforma con estar al día en temas legales y educativos. Es toda una provocación para dar un paso más hacia el despertar de la conciencia social. Un abrigadero para los jóvenes que a veces nos sentimos desorientados ante un futuro incierto. Un reto encaminado a la humanización de las leyes, la realización de la justicia en toda su esencia y porqué no, a conseguir un mundo más sensibilizado con los problemas de nuestros congéneres.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario